domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 1: Incertidumbre

Aquí os dejo el primer capitulo, en realidad es muchísimo más largo, pero lo he partido para que no sea tan largo de leer. Bueno y no tengo más que deciros, así que disfrutad del capítulo :)



Busco en la vida más de lo que cabría esperar, vivimos en un mundo en el que estar en la infancia o en la inmadurez demasiado tiempo está mal visto, puede que yo haya madurado tarde o que el resto del mundo haya madurado más prematuramente de lo que debiese, pero bueno que voy a saber yo de estas cosas siendo una chica de 16 años, con apenas experiencias en la vida.

Nunca he estado sola en el colegio, ni en el instituto, ni muchos menos. Siempre he estado rodeada de gente, mis amigos y de conocidos. Yo no soy la típica persona que considera a cualquier ser viviente con el  que haya compartido con él o ella más que unas míseras palabras palabras  como mi ¨amigo¨.  Necesito mucho más que eso para considerar a alguien amigo de verdad. También suelo coger  cariño y confianza demasiado rápido a las personas. Sí, soy de confianza fácil, pero cuidado una vez que te la he dado más vale que no la pierdas no soy persona de segundas oportunidades.

Creo que era la más infantil de mi grupo de amigas, no infantil en todo el sentido de la palabra, me gusta el cariño de la gente, me gusta que me reconozcan cuando las cosas me van bien y cuando he hecho un trabajo excepcional. Me enfado con facilidad y cuando esto pasa el enfado suele ir acompañado de unas cuantas lágrimas. Soy débil psicológicamente, me derrumbo con facilidad hacías los problemas y mi importa todas y cada una de las opiniones que puedan tener acerca de mí. Me gusta satisfacer a los demás por lo que esto me lleva bastantes veces a todos los líos en los que me veo metida. Soy persona de tradiciones, no me gusta lo nuevo y para que me guste tengo que ver que puede venirme como beneficio, tengo que estar segura de que nada va a poder salir mal, eso muchas veces no se podía demostrar por lo que yo no suelo innovar mucho que digamos.

Son las nueve y media de mañana, son las vacaciones de verano y yo ya estoy despierta.  Pues veréis,  mi padre, Ed, es el director de una sucursal de bancos aquí en Londres. Es un trabajador honrado, llega a la hora y sale cuando termina todo lo que tenía planeado para hacer en ese día.  Luego cuando llega a casa tampoco descansa, recibe llamadas a todas horas y no puede desatenderlas, como dice él son de: vital importancia. Mi hermano y yo siempre nos reímos y le hacemos burla. Bien, pues a principios de Mayo mi padre recibió una de sus llamadas de ¨vital importancia¨ y se fue hacía su despacho a atenderla. Cuando salió no era la típica cara con la que salía normalmente de: Oh, un nuevo cliente en el banco con grandes ahorros, o de ey, familia otra transacción bancaria por parte de Eduard Aldana.  Cuando mi padre salió, se dirigió a la cocina y tratando de ocultarlo pregunto.  –Chantal mi amor, ¿Qué preparaste hoy de cena?. Ya no sé lo que mi madre respondió,  pero se le notaba que algo le pasaba, como si entendiese la pena de mi padre, como si le hubiese leído la mente.  Aquella noche oí hablar a mis padres. A veces levantaban la voz pero cuando se daban cuenta, la volvían a bajar. No fui consciente de lo que ocurría hasta la mañana siguiente, recuerdo que era sábado o eso creo, mis padres  nos sentaron a Dustin y a mí a la mesa y empezaron ha hablarnos mientras nosotros engullíamos nuestro desayuno.  Nos anunciaron que él 10 de Julio partiríamos hacia Nueva York, ese sería nuestro nuevo hogar.  La primera palabra que salió de mi boca fue un ¿Por qué? Si estaba dolida, no me gustaba nada que nos mudásemos. Como dije antes no me gustan las cosas nuevas,  las tengo un miedo tremendo, me gustan las tradiciones, no son malas, ¿para que cambiarlas entonces? 

-Porque sí, contesto mi padre, eso es lo que me distrajo de mis pensamientos.  No le gusta dar explicaciones sobre lo que hace y si las da es como que no dijese nada, porque más que aclarar mis dudas las aumenta.

Me levante de mi sitio y me dirigí a mi habitación, es un santuario para mí, como mi lugar sagrado, nadie excepto yo puede perturbar su tranquilidad. Al poco rato llegó mi madre,  con ella si que me gusta hablar, me entiende, sabe porque lo paso mal y no me molesta cuando necesito soledad.  Se sentó en mi cama, y con su tono dulce, de madre, de amiga, de protectora me empezó a explicar lo sucedido. Hace unos meses a mi padre le propusieron irse a vivir a Nueva York, como ahora, para la apertura de su sucursal allí pero él la rechazo, sabía lo importante que era tanto para mí como para mi hermano vivir en esta casa, en esta ciudad. Nacimos aquí, crecimos aquí y entablamos lazos afectivos también aquí. Su jefe lo entendió, por lo que le dejo quedarse aquí con nosotros y que siguiese dirigiendo la sucursal de Londres. Pero llegaron los problemas, al director que habían asignado para dirigir en Nueva York el banco no era más que un estafador, un ladrón y empezó a falsificar los ingresos de las personas, a invertir su dinero sin su permiso, los beneficios de esas inversiones se los quedaba él y solo devolvía a la cuenta lo que robó para que nadie se diese cuenta. Finalmente fue pillado y como el jefe de mi padre, que por cierto ya era de avanzada edad, no quería fiarse de nadie que no fuese de su confianza para depositar en sus manos la dirección de su banco avisó a mi padre.  Papá no pudo volver a decir que no por lo qué tuvimos que empezar a hacer los preparativos de ese dichoso viaje.

Queda una semana empezar mi nueva vida y no quiero, me niego a ir. No quiero alejarme de mis amigas ni de mi mejor amigo Nathan.  Tenemos una amistad muy especial, a veces incluso parecemos novios. Somos el confidente el uno del otro. Nos servimos como aislamiento, como recordatorio de que no estamos solos y por lo que luchamos día a día. Poco a poco él y yo nos fuimos dando cuenta del sentido completo de la palabra madurar.  Madurar para nosotros es entender la vida con otros ojos, saber vivir, saber apreciar cada momento que nos da la vida, aprender de cada instante y no dejar de aprender aunque creamos que lo sabemos todo.  Madurar para nosotros es habernos encontrado psicológicamente, saber quienes somos de verdad, maurar también es eso saber responder a la pregunta de y tú, ¿quien eres?. Muchos pensareis que la respuesta es fácil, pero paraos a pensarla un momento, ¿sabéis realmente quien sois? Pues bien, yo no sé quien soy, todavía no encuentro la respuesta a esa compleja pregunta. No me he encontrado, no se responder.  Si no estoy al lado de Nathan creo que jamás encontraré respuesta a aquella pregunta.

Mis amigas, las echaré de menos, pero tiempo al tiempo las acabaré reemplazando por otras, siempre las tendré en mi memoria en mi corazón pero el contacto se pierde y más aún si la distancia es de miles de kilómetros. Nos escribiremos durante un mes, dos incluso que pueden que lleguen a cinco pero se acabará perdiendo todo.

-Luis, baja a desayunar que nos espera un día muy largo y tu no haces más que vaguear en esa dichosa cama- Gritó mi padre desde la planta de debajo de la casa.

-¡Ya voy!

-Eso mismo me dijiste hace media hora y no veo tu preciosa cara por la cocina- Vuelve a chillar mi padre.

-¿Por que me vuelvas a chillar? no voy a bajar más rápido.- Esta vez, respondo irritada. No me gusta que me repitan dos veces las cosas por lo que cuando lo hacen normalmente suelo irritarme bastante.

Me pongo las zapatillas de estar por casa y me dirijo a la planta de abajo. Mi hermano,  ya estaba sentado en la mesa. Como no, ese maldito glotón cuando se trata de comida baja como un rayo.  Me siento en mi silla y noto como un rayo de sol entra por los poros de mi piel y se va extendiendo poco a poco por todo él. En Londres no solemos tener días soleados así que cuando estos lo son es una agradable sensación, es como si una parte de nosotros volviese  a recobrar vida y da un toque de originalidad a la monótona vida en esta ciudad. 

Terminado el desayuno, papá empieza con sus agobios, con sus nervios. Para él todo tiene que salir a la perfección, nada puede estar fuera de su lugar, nada puede estar en un sitio que no sea el suyo, es un hombre de costumbres, como yo. Nos parecemos mucho, tenemos un semejante carácter pero físicamente yo soy como mi madre. Yo tengo el pelo castaño claro, bronce más bien,  los ojos marrones verdosos, me gusta, ya que depende del día y de mi estado de ánimo estos pueden cambiar, son como unos camaleones.  Nariz pequeña, puntiaguda. No soy delgada, ni gordita, estoy bien. Alta para mi edad y para las otras chicas. Mi hermano y yo no nos parecemos en nada . El tiene el pelo castaño oscuro y los ojos marrones, como un oso pardo, la piel morena, pero tampoco demasiado. En eso mi padre y Dustin se parecen muchísimo, ambos tienen rasgos españoles. Mis bisabuelos paternos emigraron a Inglaterra en 1932, cuando en España se estableció la republica. Desconozco el porqué de aquello. Siempre que le preguntaba a mi padre me respondía que ya lo sabría, pero todo a su tiempo.

-Mamá, ¿Qué quieres que recoja si ya no queda casi nada en mi habitación?

-Vete a revisarla de nuevo, no querrás que se te olvide nada por aquí- Me respondió con su tono dulce, me encanta mi madre, siempre es alegre y casi nunca nada la hace enfadar.

Voy a mi cuarto y repaso estantería por estantería a ver si se me olvida algo, pero nada.  Cajón por cajón, pero un momento, allí estaba un álbum de fotos. Le hice para guardar en él todos los recuerdos mágicos y significantes de mi vida. Ahí se encontraba cada una de las personas importantes para mí desde mi familia, amigos, hasta mascotas que habíamos tenido. Estaban todos, las chicas, Nathan, Dustin y yo de pequeños, mis padres en su boda, mis abuelos. Era como tener un trocito de mi corazón hecho en fotografías. Menos mal que revisé, no me gustaría quedarle aquí.  Termino de revisar mi habitación mínimo dos veces y ya cuando me doy por vencida de que ya no hay nada me dirijo a la habitación de mi hermano para ver si necesita ayuda.  

16 comentarios:

  1. Por el momento me está gustando tu historia,el primer capítulo es el decisivo para enganchar a los lectores:) espero que subas pronto la segunda parte del capítulo.
    Un beso:)

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    1. Me alegro de que te este gustando^^ la segunda y tercera parte jeje.
      ¡un beso!

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    saludos

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    1. Hola Cata, me alegra de que te haya gustado ^^
      Claro como no, ahora mismo te afilio, me paso y te hago una critica :)
      ¡un beso!

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